"El universo de esta noche tiene la vastedad
del olvido y la precisión de la fiebre."
Jorge L. Borges.
- no creí que fueses tan cruel contigo mismo -
Espetó la anciana que acaba de leer uno de mis poemas.
Cerré los ojos mientras la observaba jugar
con las otras páginas de mi libro de poesías.
No sé si todos tienen esta sensación
de cerrar los ojos y seguir viendo
la última imagen que vieron tus ojos,
y la re-tienen tus re-tinas.
- Tiene razón la anciana - pensé
mientras, en el desván, no dejaba de fumar
tumbado, mirando el montón de libros que yacen en el suelo
- ¿y el ordenador? - pensé,
a la vez que me interrogaba, yo mismo,
por la costilla izquierda que
sigo aguardando cual fiera fiel
a la espera de que llegue.
El insomnio me ha llegado a devorar
las neuronas en estos últimos días.
Sin embargo a estas horas de la noche,
la anciana tiene razón.
Soy cruel conmigo mismo.
Seguiré así hasta que el último verso
me demuestre lo contrario
mientras tanto,
este insomnio será mi brecha y mi consuelo
no dormiré pero podré al fin
terminar mi último verso de este poema
que no hace más que producirme insomnio.
martes, enero 26, 2010
sábado, enero 23, 2010
Apuesto al sol
Apuesto al sol
la vaga luz
que agoniza en las montañas
sucumbe ante el esperpento
nocturno
y así a oscuras
entre la hierba y las sábanas
de una montaña
te veo
inerte a mi lado
desnuda
entre tantas flores
que aromáticas
sucumbo simple, abyecto
a tus caricias.
Es de noche
y la luz del sol
vendrá hasta mañana.
la vaga luz
que agoniza en las montañas
sucumbe ante el esperpento
nocturno
y así a oscuras
entre la hierba y las sábanas
de una montaña
te veo
inerte a mi lado
desnuda
entre tantas flores
que aromáticas
sucumbo simple, abyecto
a tus caricias.
Es de noche
y la luz del sol
vendrá hasta mañana.
martes, enero 19, 2010
Oda a la rutina
Tan joven parece
en las manos el tiempo
se aposenta misterioso
nos parece,
pero increpa tozuda
la vida
que nos lleva
a todos por el sendero
de un misterio anónimo
pasatiempo
y cómo pasa, sí
el tiempo.
en las manos el tiempo
se aposenta misterioso
nos parece,
pero increpa tozuda
la vida
que nos lleva
a todos por el sendero
de un misterio anónimo
pasatiempo
y cómo pasa, sí
el tiempo.
domingo, enero 17, 2010
Pensaba en Haití
Hoy
esta noche,
estas noches
no he sido capaz de dormir
no he sido capaz ni de abrir
mis lágrimas al viento
no he sido capaz ni de acariciar
mis bolsillos, tiemblan mis manos.
Hoy
esta noche
estas noches
no he sido capaz de dormir
pensaba en Haití.
esta noche,
estas noches
no he sido capaz de dormir
no he sido capaz ni de abrir
mis lágrimas al viento
no he sido capaz ni de acariciar
mis bolsillos, tiemblan mis manos.
Hoy
esta noche
estas noches
no he sido capaz de dormir
pensaba en Haití.
viernes, enero 15, 2010
Nada por este mundo
"ahora sin duda me perdería la primera
salida." Charles Bukowski
Qué epitafio tendré el día de mi muerte
Qué luciérnaga maldita vendrá a iluminar mi tumba.
Qué silencio será el culpable de que nadie me llore.
No tengo nada en mi vida,
sólo tengo las ganas de vivir
y las ganas de morir.
No tengo ni el sonido de tu voz
tengo tus palabras que de vez en cuando imprimes y me escribes
como apuntando mi nombre, será sólo una excusa o será real tu saludo.
No tengo nada, absolutamente nada y sin embargo me muestro tal y como soy
y eso que sigo siendo yo el hazme reír de los ratones y de estas cucarachas
que de vez en cuando atinan a mis libros y me los comen. Esto tengo.
Tengo tantas cosas que sólo atisbo, que lo mío
seguirá siendo mío y que tú nunca tendrás
eso sí, tendrás mi amor, mis caricias, mi huida y porque no
tendrás mi corazón que aún palpita,
por suerte,
y esa suerte
eres tú.
salida." Charles Bukowski
Qué epitafio tendré el día de mi muerte
Qué luciérnaga maldita vendrá a iluminar mi tumba.
Qué silencio será el culpable de que nadie me llore.
No tengo nada en mi vida,
sólo tengo las ganas de vivir
y las ganas de morir.
No tengo ni el sonido de tu voz
tengo tus palabras que de vez en cuando imprimes y me escribes
como apuntando mi nombre, será sólo una excusa o será real tu saludo.
No tengo nada, absolutamente nada y sin embargo me muestro tal y como soy
y eso que sigo siendo yo el hazme reír de los ratones y de estas cucarachas
que de vez en cuando atinan a mis libros y me los comen. Esto tengo.
Tengo tantas cosas que sólo atisbo, que lo mío
seguirá siendo mío y que tú nunca tendrás
eso sí, tendrás mi amor, mis caricias, mi huida y porque no
tendrás mi corazón que aún palpita,
por suerte,
y esa suerte
eres tú.
miércoles, enero 13, 2010
Dibujaba
"Escrutaba la locura en busca
de la palabra, el verso, la ruta" Charles Bukowski
Dibujaba caricaturas en el cuaderno
mientras esperaba que la mierda
me arrodillara el brazo izquierdo.
Dibujaba espermas cansinos,
músculos diminutos cansados
de tanto porquería artificial
que comen mis neuronas.
Dibujaba incluso las boñigas
mal oliente de una monja
que parecía más demonio que ángel.
Dibujaba la historia repleta
de esqueletos, de parias que sólo
hacían el hincapié de sentirse solos.
Dibuja el aparato artificial de la CIA
mientras morían miles por culpa del imperio.
vaya mierda, vaya opúsculo de cultura
al consumo atroz de unos vitrales
llenos de esqueletos humanos.
Dibujaba tantas cosas que decidí
partir mi vida en nada, en nada.
pero no encontré ni la palabra
ni el verso ni la ruta que me llevara
a ninguna parte...
de la palabra, el verso, la ruta" Charles Bukowski
Dibujaba caricaturas en el cuaderno
mientras esperaba que la mierda
me arrodillara el brazo izquierdo.
Dibujaba espermas cansinos,
músculos diminutos cansados
de tanto porquería artificial
que comen mis neuronas.
Dibujaba incluso las boñigas
mal oliente de una monja
que parecía más demonio que ángel.
Dibujaba la historia repleta
de esqueletos, de parias que sólo
hacían el hincapié de sentirse solos.
Dibuja el aparato artificial de la CIA
mientras morían miles por culpa del imperio.
vaya mierda, vaya opúsculo de cultura
al consumo atroz de unos vitrales
llenos de esqueletos humanos.
Dibujaba tantas cosas que decidí
partir mi vida en nada, en nada.
pero no encontré ni la palabra
ni el verso ni la ruta que me llevara
a ninguna parte...
lunes, enero 11, 2010
En este papel.
"ansío cuadernos en blanco
donde una mano seca trace un lento,
ininteligible laberinto de hormigas y suspiros." Julio Cortázar.
Estuve esperando en este frío
que la noche me alejara de su hielo
pero fui incapaz de inventar
tu cuerpo desnudo en esta cama,
no creas
que no le puse ganas, entusiasmo a
imaginarte aquí a mi lado.
Anduve como andan los pájaros
cuando emprenden el vuelo.
crecí en los poros de un elefante
pero el desierto era el otoño y no primavera...
El señor de los abismos
se presentó a reírse de una golondrina
que no hacía más que rascarse las alas con el pico
mientras la ventana que tenía a mi izquierda
no dejaba de soñar con lágrimas en sus cristales
y es que la nieve brotaba con raíces
en la esquina de una casa
donde una señora beata y con muy pocos labios
rezaba por su hijo que no había llegado a casa.
Anduve, pues , con el frío
inventando historias incomprendidas
pero creo que no lo he conseguido
porque todo lo que queda escrito en este papel
es solamente el entusiasmo literario
que tienen mis más íntimos pasatiempos
que no es otra cosa que pensar en ti
y no me se ocurren versos que puedan
insinuarte en este papel,
el pájaro que tengo en mis manos
y que de vez en cuando agito para
saciarme de ti...
donde una mano seca trace un lento,
ininteligible laberinto de hormigas y suspiros." Julio Cortázar.
Estuve esperando en este frío
que la noche me alejara de su hielo
pero fui incapaz de inventar
tu cuerpo desnudo en esta cama,
no creas
que no le puse ganas, entusiasmo a
imaginarte aquí a mi lado.
Anduve como andan los pájaros
cuando emprenden el vuelo.
crecí en los poros de un elefante
pero el desierto era el otoño y no primavera...
El señor de los abismos
se presentó a reírse de una golondrina
que no hacía más que rascarse las alas con el pico
mientras la ventana que tenía a mi izquierda
no dejaba de soñar con lágrimas en sus cristales
y es que la nieve brotaba con raíces
en la esquina de una casa
donde una señora beata y con muy pocos labios
rezaba por su hijo que no había llegado a casa.
Anduve, pues , con el frío
inventando historias incomprendidas
pero creo que no lo he conseguido
porque todo lo que queda escrito en este papel
es solamente el entusiasmo literario
que tienen mis más íntimos pasatiempos
que no es otra cosa que pensar en ti
y no me se ocurren versos que puedan
insinuarte en este papel,
el pájaro que tengo en mis manos
y que de vez en cuando agito para
saciarme de ti...
jueves, enero 07, 2010
El reverso
Cómo empezar a hilvanar las palabras
en este silencio apócrifo que no hace
más que arrodillarse ante mi
y pedirme que me quede...
que no diga lo que mis labios callan
que no escriba lo que mis versos sienten.
Sólo tengo una vela encendida
en mi habitación, pero no importa
ella refleja en el papel el inconveniente
que tengo, a veces, de plasmar
la cotidianidad de mis versos
en este laberinto ajeno de mis libros.
I
¿sabes lo que significa ser ateo?
¿sabes lo que significa haberte conocido?
no, imagino que tú de eso no sabes nada
yo, nunca he dicho nada, simplemente
recuerdo el día, la hora y el lugar...
pero eso a ti, no te importa.
¿sabes a qué saben mis palabras?
¿sabes a qué saben mis caricias?
No, eso tampoco lo sabes
pero tú no tienes la culpa
la culpa, si la hay, la tiene el día
la hora y el lugar en que te conocí.
II
No bendigo el día ni la hora ni el lugar
más bien los edifico imaginarios en mis manos
No bendigo, ni tu nombre ni tus labios
pero tampoco los maldigo...
más bien los soporto desde el tropel acústico
de un edificio en llamas.
¿Sabes que ya existen esos rascacielos poderosos
que de tan grandes parecen gigantes malos?.
Silbo de continúo la melodía que no conoces
escribo canciones y poemas que nunca lees
y compongo melodías que nadie escucha.
Sólo el saltamontes, la cigarra, el ciempiés
y el camaleón que me observan
mientras yo, digo groserías
literarias como la copa de un pino.
III
No sé si vale la pena seguir
escribiendo algo parecido a una tontería
me explico; leyendo a Cortázar comprobé
que no sé nada, pero nada de poesía
y que lo que escribo son solamente versos inconclusos
que bien los puedes leer al reverso.
Muchos piensan que lo que escribo
es lo que siento... no atinan a ver
que intento reflejar el día a día de las cosas.
Que lo que escribo no tiene que ver conmigo,
y eso que las musas se insinúan en mi habitación
mientras pienso en un segundo, en ti
por eso te escribo, pero tú, ni te das por enterada.
Si lees esto no será tuyo,
si escribo esto no será mio,
es el reverso
lo que realmente me importa.
en este silencio apócrifo que no hace
más que arrodillarse ante mi
y pedirme que me quede...
que no diga lo que mis labios callan
que no escriba lo que mis versos sienten.
Sólo tengo una vela encendida
en mi habitación, pero no importa
ella refleja en el papel el inconveniente
que tengo, a veces, de plasmar
la cotidianidad de mis versos
en este laberinto ajeno de mis libros.
I
¿sabes lo que significa ser ateo?
¿sabes lo que significa haberte conocido?
no, imagino que tú de eso no sabes nada
yo, nunca he dicho nada, simplemente
recuerdo el día, la hora y el lugar...
pero eso a ti, no te importa.
¿sabes a qué saben mis palabras?
¿sabes a qué saben mis caricias?
No, eso tampoco lo sabes
pero tú no tienes la culpa
la culpa, si la hay, la tiene el día
la hora y el lugar en que te conocí.
II
No bendigo el día ni la hora ni el lugar
más bien los edifico imaginarios en mis manos
No bendigo, ni tu nombre ni tus labios
pero tampoco los maldigo...
más bien los soporto desde el tropel acústico
de un edificio en llamas.
¿Sabes que ya existen esos rascacielos poderosos
que de tan grandes parecen gigantes malos?.
Silbo de continúo la melodía que no conoces
escribo canciones y poemas que nunca lees
y compongo melodías que nadie escucha.
Sólo el saltamontes, la cigarra, el ciempiés
y el camaleón que me observan
mientras yo, digo groserías
literarias como la copa de un pino.
III
No sé si vale la pena seguir
escribiendo algo parecido a una tontería
me explico; leyendo a Cortázar comprobé
que no sé nada, pero nada de poesía
y que lo que escribo son solamente versos inconclusos
que bien los puedes leer al reverso.
Muchos piensan que lo que escribo
es lo que siento... no atinan a ver
que intento reflejar el día a día de las cosas.
Que lo que escribo no tiene que ver conmigo,
y eso que las musas se insinúan en mi habitación
mientras pienso en un segundo, en ti
por eso te escribo, pero tú, ni te das por enterada.
Si lees esto no será tuyo,
si escribo esto no será mio,
es el reverso
lo que realmente me importa.
lunes, diciembre 21, 2009
Soy
"soy como algo incorpóreo, triunfante, muerto."
Walt Whitman
Soy el hazme reír de los hipopótamos
el incomprendido por los elefantes
y el cotilleo diario de las cotorras.
Soy quien dibujó el cielo
en algún rincón de este planeta
y el que dilapido estambres y pistilos
en busca de una golondrina.
Soy ese escuálido poeta que enjuaga
sus versos en el más escondrijo vacío de una caverna.
Soy el imberbe y pusilánime reptil que
deambula a la orilla de los ríos
buscando un rayo de sol
en lo más alto de un árbol.
Soy ese guantanamera que desafina
mientras los versos de Martí
contemplan lisos, llanos, la solidaridad
con algún machete o fusil en
algún rincón de este planeta.
Soy el que nadie lee, el que nadie escucha
Soy la escaramuza agonizante
en alguna anónima trinchera.
Soy el avestruz que atónito escruto mi cabeza
dentro de una montaña escrita, insisto,
que nadie lee...
Soy el acento prosódico accidental de un poema
la rima inexistente de una musa acalorada
Soy el escrito inasible y la esquina dorsal
de algún poema que se marchó a descansar
en el momento preciso en que me senté a escribir.
Soy esa canción en desafino, tirita la guitarra
mientras la armonía sólo hace el escándalo
por no componer los versos al sol.
Soy ese animal humano
que sólo derrite espermas
mientras deambula, misterioso
tu cuerpo desnudo a la orilla del río
junto a ese reptil
que busca en algún árbol
los rayos del sol para que caliente
mis dedos al son de unas caricias.
Walt Whitman
Soy el hazme reír de los hipopótamos
el incomprendido por los elefantes
y el cotilleo diario de las cotorras.
Soy quien dibujó el cielo
en algún rincón de este planeta
y el que dilapido estambres y pistilos
en busca de una golondrina.
Soy ese escuálido poeta que enjuaga
sus versos en el más escondrijo vacío de una caverna.
Soy el imberbe y pusilánime reptil que
deambula a la orilla de los ríos
buscando un rayo de sol
en lo más alto de un árbol.
Soy ese guantanamera que desafina
mientras los versos de Martí
contemplan lisos, llanos, la solidaridad
con algún machete o fusil en
algún rincón de este planeta.
Soy el que nadie lee, el que nadie escucha
Soy la escaramuza agonizante
en alguna anónima trinchera.
Soy el avestruz que atónito escruto mi cabeza
dentro de una montaña escrita, insisto,
que nadie lee...
Soy el acento prosódico accidental de un poema
la rima inexistente de una musa acalorada
Soy el escrito inasible y la esquina dorsal
de algún poema que se marchó a descansar
en el momento preciso en que me senté a escribir.
Soy esa canción en desafino, tirita la guitarra
mientras la armonía sólo hace el escándalo
por no componer los versos al sol.
Soy ese animal humano
que sólo derrite espermas
mientras deambula, misterioso
tu cuerpo desnudo a la orilla del río
junto a ese reptil
que busca en algún árbol
los rayos del sol para que caliente
mis dedos al son de unas caricias.
poema inconcluso
Solícito me acerco a ti
para aumentar la catarsis
entre tus palabras y las mías
entre tus manos y las mías
entre tus labios y los míos.
Mi solicitud a caído en manos vacías
no existe ni el trémolo de una caricia
para que me sienta atado a ti
aunque sea con unas palabras.
Me enredo entre el entusiasmo y la espera
entre el sí y el no de tu presencia
entre ese silencio absurdo y la palabra
que diga el sí, aunque sea en voz bajita
tímida como la piel que muestra tu sonrisa
en el reino del imperio del dios Inti.
De nada sirven las mariposas
si vuelan a mi alrededor y no estás tú
acariciando cada vuelo sensato de la
que tienes en tus manos.
para aumentar la catarsis
entre tus palabras y las mías
entre tus manos y las mías
entre tus labios y los míos.
Mi solicitud a caído en manos vacías
no existe ni el trémolo de una caricia
para que me sienta atado a ti
aunque sea con unas palabras.
Me enredo entre el entusiasmo y la espera
entre el sí y el no de tu presencia
entre ese silencio absurdo y la palabra
que diga el sí, aunque sea en voz bajita
tímida como la piel que muestra tu sonrisa
en el reino del imperio del dios Inti.
De nada sirven las mariposas
si vuelan a mi alrededor y no estás tú
acariciando cada vuelo sensato de la
que tienes en tus manos.
domingo, diciembre 20, 2009
Tengo
Tengo entre mis manos
un silencio azul que me cobija
deambula solo y me hace titubear
a veces
intento atraparlo pero se escapa
y vuelve
con su intenso azul a arrodillarse
frente a mi sin decirme nada.
un silencio azul que me cobija
deambula solo y me hace titubear
a veces
intento atraparlo pero se escapa
y vuelve
con su intenso azul a arrodillarse
frente a mi sin decirme nada.
viernes, diciembre 18, 2009
el tiempo...
Sólo el tiempo nos da la razón
mientras comprimimos nuestra vida
en algo parecido a la locura...
Pesimista
El amor es algo sorprendente
dicen que mueve montañas
pero no siempre termina ganando
de repente te encuentras con que eso
es lo que hizo que aparecieran en la historia
el Che, Monseñor Romero, Ellacuría...
mientras comprimimos nuestra vida
en algo parecido a la locura...
Pesimista
El amor es algo sorprendente
dicen que mueve montañas
pero no siempre termina ganando
de repente te encuentras con que eso
es lo que hizo que aparecieran en la historia
el Che, Monseñor Romero, Ellacuría...
jueves, diciembre 17, 2009
No estás.
La luz que entra esta mañana por la ventana
no llega como siempre, es más débil,
y eso que alumbra y quema como todos los días.
Me asomo a la ventana, y veo las calles vacías
los árboles sin hojas, sin verde, sin vida,
parece que hace frío, y sí, es invierno
y el frío cala hasta mis huesos.
No hace falta ser fácil al calor ni mucho menos
al sol que de vez en cuando quema con caricias veraneales
pero en este invierno, sí, es necesario que me queme.
No estas tú ni silente ni bulliciosa pero estás
aunque no me quemes con tus caricias, estás.
no llega como siempre, es más débil,
y eso que alumbra y quema como todos los días.
Me asomo a la ventana, y veo las calles vacías
los árboles sin hojas, sin verde, sin vida,
parece que hace frío, y sí, es invierno
y el frío cala hasta mis huesos.
No hace falta ser fácil al calor ni mucho menos
al sol que de vez en cuando quema con caricias veraneales
pero en este invierno, sí, es necesario que me queme.
No estas tú ni silente ni bulliciosa pero estás
aunque no me quemes con tus caricias, estás.
martes, diciembre 15, 2009
A la deriva
"De la cuna que se mece sin cesar" (Hojas de Hierba)
Walt Whitman.
Desde una habitación sin ventanas.
Desde un salón sin taburetes ni azadas.
Desde una cocina que contempla los fogones apagados.
Desde la sobriedad que tiene mi máquina de escribir.
Desde la mediocriodad de mis versos casi absurdos.
me arriesgo a cometer el peor delito de todos,
guardo silencio...
Walt Whitman.
Desde una habitación sin ventanas.
Desde un salón sin taburetes ni azadas.
Desde una cocina que contempla los fogones apagados.
Desde la sobriedad que tiene mi máquina de escribir.
Desde la mediocriodad de mis versos casi absurdos.
me arriesgo a cometer el peor delito de todos,
guardo silencio...
sábado, diciembre 12, 2009
¿Me entiendes ahora?
"yo ví la luz en un país perdido."
(Camilo Pessanha)
Era como un arcoiris que aparecía frente a mi.
dejábame algo parecido a una tempestad
que en vez de alegrarme, perforaba mi alma
y el recuerdo subía sobre mí como cual hiedra fecunda.
Era como un silencio que entraba como aguja
en mi costado izquierdo y hacía cosquillas en vez
de un dolor, que cobardemente me recordaba
que no era mi efugio, aquél que busqué siendo niño.
No sé si tiene que ver con los pájaros que pinté
en algún papel, que ahora, corroído por el tiempo
descansa velozmente en otro rincón de mi alma.
No sé que sensación he de sentir cuando vuelva
y entreteja, otra vez, la vida que dejé a mi partida
en esas calles de asfalto ensombrecido ahora, por el olvido.
Era y no sé qué tendré que hacer para empezar
otra vez, con los recuerdos que cargo en alguna
parte existencial de mi memoria, ¿me entiendes ahora?
es el tiempo y no yo, es el sitio y no yo...
¡Oh! quien pudiera verme de reojo y percibir
lo que mis letras insinúan en este escrito.
(Camilo Pessanha)
Era como un arcoiris que aparecía frente a mi.
dejábame algo parecido a una tempestad
que en vez de alegrarme, perforaba mi alma
y el recuerdo subía sobre mí como cual hiedra fecunda.
Era como un silencio que entraba como aguja
en mi costado izquierdo y hacía cosquillas en vez
de un dolor, que cobardemente me recordaba
que no era mi efugio, aquél que busqué siendo niño.
No sé si tiene que ver con los pájaros que pinté
en algún papel, que ahora, corroído por el tiempo
descansa velozmente en otro rincón de mi alma.
No sé que sensación he de sentir cuando vuelva
y entreteja, otra vez, la vida que dejé a mi partida
en esas calles de asfalto ensombrecido ahora, por el olvido.
Era y no sé qué tendré que hacer para empezar
otra vez, con los recuerdos que cargo en alguna
parte existencial de mi memoria, ¿me entiendes ahora?
es el tiempo y no yo, es el sitio y no yo...
¡Oh! quien pudiera verme de reojo y percibir
lo que mis letras insinúan en este escrito.
jueves, diciembre 10, 2009
Sortilegios a una cita
El tiempo se queda inexplicable
para quien la espera es anónima.
Sin que se pretenda fijo
el silencio sólo es cuestión de oírlo
en la espera que de él salga
tu voz diciendo algo parecido a una cita.
Es sublime las letras que han salido de tu boca
para estrellarse con los tímpanos labriegos
de mis costillas.
Es veloz tu respirar en esta habitación
y eso que no encuentro el silencio de tus piernas.
para quien la espera es anónima.
Sin que se pretenda fijo
el silencio sólo es cuestión de oírlo
en la espera que de él salga
tu voz diciendo algo parecido a una cita.
Es sublime las letras que han salido de tu boca
para estrellarse con los tímpanos labriegos
de mis costillas.
Es veloz tu respirar en esta habitación
y eso que no encuentro el silencio de tus piernas.
martes, diciembre 08, 2009
Ausencia.
Tal vez no soy consiente
pero mis manos arden por escribirte
un verso, una canción desesperada
o una frase de las que dicen adiós.
Es como descifrar en tus gestos
la ínfima melodía que salen de tus labios.
Es como querer atrapar el tiempo
en mis manos para poseerte al fin.
Es como indicar el camino a mi
propio destino, cuando sé que
entre tú y yo sólo existe, vacío.
Tal vez no soy consciente
del dolor que me sustenta tu silencio
ese que se queda en mis labios
cuando tú no me dices nada.
pero mis manos arden por escribirte
un verso, una canción desesperada
o una frase de las que dicen adiós.
Es como descifrar en tus gestos
la ínfima melodía que salen de tus labios.
Es como querer atrapar el tiempo
en mis manos para poseerte al fin.
Es como indicar el camino a mi
propio destino, cuando sé que
entre tú y yo sólo existe, vacío.
Tal vez no soy consciente
del dolor que me sustenta tu silencio
ese que se queda en mis labios
cuando tú no me dices nada.
jueves, diciembre 03, 2009
Déjame
Déjame hacer lo que sé hacer
escribir, espantar con mis escritos
esos diminutos estigmas que
me acompañan aún guardando silencio.
Déjame estrechar esos labios
que sólo saben decir números
y edificios que se olvidan en las calles.
Déjame olvidar por un momento
que existe la injusticia
esa que palpita en cada segundo
y en cualquier parte de este planeta.
Déjame conjugar la entrega
con el silencio que otrora
yacía en mis tiempos fáciles de esta vida.
Déjame arrancarle al olvido una sonrisa
para que vean que es cierto
que tu tiempo existe, que tu nombre existe
y a pesar de que ya no sé a qué saben tus palabras.
Déjame escribir estos diminutos versos
que se derriten en mis manos
mientras me arrimo a tus manos.
escribir, espantar con mis escritos
esos diminutos estigmas que
me acompañan aún guardando silencio.
Déjame estrechar esos labios
que sólo saben decir números
y edificios que se olvidan en las calles.
Déjame olvidar por un momento
que existe la injusticia
esa que palpita en cada segundo
y en cualquier parte de este planeta.
Déjame conjugar la entrega
con el silencio que otrora
yacía en mis tiempos fáciles de esta vida.
Déjame arrancarle al olvido una sonrisa
para que vean que es cierto
que tu tiempo existe, que tu nombre existe
y a pesar de que ya no sé a qué saben tus palabras.
Déjame escribir estos diminutos versos
que se derriten en mis manos
mientras me arrimo a tus manos.
martes, diciembre 01, 2009
Uno recuerda tantas cosas
Uno recuerda tantas cosas a la orilla de un río
la mano del viejo pasando por tus mejillas.
el beso de un novia que sólo sabe una vez
el vuelo de un ave que recoges del suelo
y la acompañas hasta que otra vez, vuela.
Uno recuerda tantas cosas a la orilla de un río
un niño pidiendo pan en la esquina del parque
un anciano que camina lento por el camino rural
y se detiene, mientras observa silente, las hojas
que se mecen al calor del viento de un otoño.
Uno recuerda tantas cosas a la orilla de un río
el aroma de una noche que se quedó en tus labios
las caricias que supiste dar en el momento justo
el beso que se detiene en el preciso instante
en que se enfrenta a los labios de tu amada.
Uno recuerda tantas cosas a la orilla de un río
los zapatos nuevos de la infancia, la camisa, el pantalón
el chándal con el que jugabas al fútbol en tu escuela
la portería en la que aprendiste que el balón en la mano
si viene con tanta fuerza del pie del que lanza, duele.
Uno recuerda tantas cosas a la orilla de un río
saber que el invierno se acerca mientras
las hojas de la infancia revolotean en tu mente
las caricias de tus padres, el abrazo inocuo de tu novia
el beso clandestino en una calle oscura de esta ciudad.
la mano del viejo pasando por tus mejillas.
el beso de un novia que sólo sabe una vez
el vuelo de un ave que recoges del suelo
y la acompañas hasta que otra vez, vuela.
Uno recuerda tantas cosas a la orilla de un río
un niño pidiendo pan en la esquina del parque
un anciano que camina lento por el camino rural
y se detiene, mientras observa silente, las hojas
que se mecen al calor del viento de un otoño.
Uno recuerda tantas cosas a la orilla de un río
el aroma de una noche que se quedó en tus labios
las caricias que supiste dar en el momento justo
el beso que se detiene en el preciso instante
en que se enfrenta a los labios de tu amada.
Uno recuerda tantas cosas a la orilla de un río
los zapatos nuevos de la infancia, la camisa, el pantalón
el chándal con el que jugabas al fútbol en tu escuela
la portería en la que aprendiste que el balón en la mano
si viene con tanta fuerza del pie del que lanza, duele.
Uno recuerda tantas cosas a la orilla de un río
saber que el invierno se acerca mientras
las hojas de la infancia revolotean en tu mente
las caricias de tus padres, el abrazo inocuo de tu novia
el beso clandestino en una calle oscura de esta ciudad.
domingo, noviembre 29, 2009
Mientras llegas
Sentado en el desván el poeta
meditabundo se reparte entre el
si y el no de una coma.
Dónde tiene que estar, si va.
Mientras el cigarro desaparece
entre el silencio y el no fumar.
El poeta piensa, solo
en la mesa escribe un verso
una palabra, y vuelve a pensar.
El poeta díscolo, piensa
y se desvanece el tiempo entre
páginas blancas y un lápiz
que parece indeciso en sus manos
y escribe mientras las palabras
aparecen como por arte de magia en el papel
se imagina que le leen pero él
escribe mientras piensa, solo.
sigue solo piensa solo y escribe solo
meditabundo se reparte entre el
si y el no de una coma.
Dónde tiene que estar, si va.
Mientras el cigarro desaparece
entre el silencio y el no fumar.
El poeta piensa, solo
en la mesa escribe un verso
una palabra, y vuelve a pensar.
El poeta díscolo, piensa
y se desvanece el tiempo entre
páginas blancas y un lápiz
que parece indeciso en sus manos
y escribe mientras las palabras
aparecen como por arte de magia en el papel
se imagina que le leen pero él
escribe mientras piensa, solo.
sigue solo piensa solo y escribe solo
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