hasta encontrarnos
dísticos, abiertos y trémulos
como si nos bastara el tiempo
que tenemos para regocijarnos
de que estamos solos.
no nos bastó la injuria
que nos vertían, oh insensatos.
o sus absurdos comentarios
de los vecinos que no reían
viéndonos cómo
nos llevaba el viento.
lunes, octubre 29, 2012
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