He estado a punto
de olvidar el zigzagueo que
tienen tus caderas cuando andas
por las esquinas de mis dedos.
He estado a punto
de ignorar tus besos de las mañanas
y de dejar que palpite mi cintura
a la orilla de tus caderas.
He visto amaneceres, muchos
y no he podido ni tan siquiera
arrebatar a tu mirada una sonrisa.
He acariciado tantas lunas
y ninguna tenía la mirada
que tienen tus labios, sobre todo
cuando miran hacia la derecha.
lunes, abril 12, 2010
domingo, abril 11, 2010
ya escampará
ya escampará el verso
mientras la lluvia nos atormenta
el silencio
es otra manera
de gotear la tarde
mientras suena en el sofá
la espera de esta tarde.
mientras la lluvia nos atormenta
el silencio
es otra manera
de gotear la tarde
mientras suena en el sofá
la espera de esta tarde.
viernes, abril 09, 2010
tengo en mis manos
tengo en mis manos
la sensación extrema del olvido
sí, busco con ahínco
al sol, para volver a sentir
que mis manos y mi cobijo
siguen siendo mi tierra y mi poesía.
la sensación extrema del olvido
sí, busco con ahínco
al sol, para volver a sentir
que mis manos y mi cobijo
siguen siendo mi tierra y mi poesía.
jueves, abril 08, 2010
La vida
Confieso que no sé porqué lo he escrito pero, eso es lo que me pasa a veces, tengo que escribir lo que las musas, si existen, me dictan.
-Me puedes hacer un favor?- le dijo la oruga a la tortuga.
-¿Qué favor?-
-Necesito que me lleven al Norte de esta isla, tú que dispones de tiempo suficiente para vivir, me puedes llevar.
- La tortuga con la parsimonia que le caracteriza... le dijo, que se le subiera al caparazón. Los dos emprendieron el viaje. Los días y las noche se sucedían una de tras de otro. El sol y la luna les servía a la tortuga de guía. pasando por hiervas, plantas, sorteando obstáculos por el camino. Comiendo y bebiendo lo necesario para poder cumplir, la tortuga, con lo prometido. No descanso y si al caso, se detenía unos minuto que para la oruga eran días.
Por fin llegaron. La tortuga estira su cabeza por encima del caparazón y ve cómo de un envoltorio marrón va apareciendo una y grande mariposa. Extiende las alas, las sacude como para percibir el cuerpo nuevo que la entregado la crisálida en el viaje corto y largo... todo depende de quién lo diga. La mariposa, nuevamente, extiende sus alas y se eleva por encima de la tortuga, se le acerca a la nariz, le acaricia con sus antenas y con una leve y tierno movimiento con las alas se despide. Sin entender nada de lo sucedido, la tortuga, mira hacia arriba y ve cómo se pierde entre el verdor de la selva al norte de la isla, la oruga convertida en mariposa.
-Me puedes hacer un favor?- le dijo la oruga a la tortuga.
-¿Qué favor?-
-Necesito que me lleven al Norte de esta isla, tú que dispones de tiempo suficiente para vivir, me puedes llevar.
- La tortuga con la parsimonia que le caracteriza... le dijo, que se le subiera al caparazón. Los dos emprendieron el viaje. Los días y las noche se sucedían una de tras de otro. El sol y la luna les servía a la tortuga de guía. pasando por hiervas, plantas, sorteando obstáculos por el camino. Comiendo y bebiendo lo necesario para poder cumplir, la tortuga, con lo prometido. No descanso y si al caso, se detenía unos minuto que para la oruga eran días.
Por fin llegaron. La tortuga estira su cabeza por encima del caparazón y ve cómo de un envoltorio marrón va apareciendo una y grande mariposa. Extiende las alas, las sacude como para percibir el cuerpo nuevo que la entregado la crisálida en el viaje corto y largo... todo depende de quién lo diga. La mariposa, nuevamente, extiende sus alas y se eleva por encima de la tortuga, se le acerca a la nariz, le acaricia con sus antenas y con una leve y tierno movimiento con las alas se despide. Sin entender nada de lo sucedido, la tortuga, mira hacia arriba y ve cómo se pierde entre el verdor de la selva al norte de la isla, la oruga convertida en mariposa.
Yo y todos, creo, somos las dos.
miércoles, abril 07, 2010
confesiones
Te confieso que soy ateo
y me reafirmo como
Roque Dalton, ese poeta que
por su compromiso con los versos
pagó cara su metáfora ganzúa.
y créeme cuando digo como él
"por diosito que soy ateo"
Te confieso
que me encantan las mariposas
todas, pero más, la de colores,
las azules y grandes, me enloquecen...
Dicen que antes de ser mariposas
eran guerreros, sí, pero
eso tiene que ver con mi
historia personal y mi cultura,
la Maya.
Sé también que la Azteca la tenía.
Por eso me gustan las mariposas.
Ahora cuando escuches la canción
de Silvio Rodríguez, Mariposas,
sabrás porqué y a qué se refiere.
Te confieso que creo
en la teología de la liberación
como una manera didáctica
de hacer biblia histórica
por los cuatros costados, eso sí,
desde la perspectiva de los oprimidos
esa teología
tiene su encanto, de verdad,
no es mentira
a pesar de todo repito
"por diosito que soy ateo"
y me reafirmo como
Roque Dalton, ese poeta que
por su compromiso con los versos
pagó cara su metáfora ganzúa.
y créeme cuando digo como él
"por diosito que soy ateo"
Te confieso
que me encantan las mariposas
todas, pero más, la de colores,
las azules y grandes, me enloquecen...
Dicen que antes de ser mariposas
eran guerreros, sí, pero
eso tiene que ver con mi
historia personal y mi cultura,
la Maya.
Sé también que la Azteca la tenía.
Por eso me gustan las mariposas.
Ahora cuando escuches la canción
de Silvio Rodríguez, Mariposas,
sabrás porqué y a qué se refiere.
Te confieso que creo
en la teología de la liberación
como una manera didáctica
de hacer biblia histórica
por los cuatros costados, eso sí,
desde la perspectiva de los oprimidos
esa teología
tiene su encanto, de verdad,
no es mentira
a pesar de todo repito
"por diosito que soy ateo"
martes, abril 06, 2010
la próxima vez seré más explícito
o dímelo...
Lo siento, la próxima vez seré más explícito,
si no te gustan mis versos, dímelo.
Si no crees que son sinceros, dímelo.
si ves que guardo silencio, o
dejo de escribir porque el sol no me
hace señales en el vientre, dímelo
Si no me ves a tu lado, dímelo.
abro paréntesis
No me cansaré de escribir versos todos los días
aunque no me hagas caso ni esperes
mi poema, el poema, los poemas, un poema.
cierro paréntesis
Lo siento, la próxima vez seré más explícito
le pondré nombre a las injusticias,
le diré al viento lo que por dentro de mí arde
El corazón palpita rápido si vienes,
Te prometo que le diré a
quien le corresponda que miente
o si de vez en cuando me como las noches
en alguna almohada con alguna imaginación
tierna y concupiscente, no me lo digas,
porque seré yo quien te lo diga.
abro paréntesis
sabes que mi próxima parada será otro verso
será quizá otra canción u otra melodía que se parezca ti...
cierro paréntesis
Lo siento, la próxima vez seré más explícito
si te parece, pondré tu nombre
en las paredes de toda la ciudad
les diré a las estrellas que te iluminen por las noches
mientras trabajas con la luz medio encendida
o cuando las sábanas se acercan a cubrir tu cuerpo
mientras depositas en tu almohada
algún que otro pensamiento tuyo
de lo que dicen mis versos cada día por ti.
Lo siento, la próxima vez seré más explícito,
si no te gustan mis versos, dímelo.
Si no crees que son sinceros, dímelo.
si ves que guardo silencio, o
dejo de escribir porque el sol no me
hace señales en el vientre, dímelo
Si no me ves a tu lado, dímelo.
abro paréntesis
No me cansaré de escribir versos todos los días
aunque no me hagas caso ni esperes
mi poema, el poema, los poemas, un poema.
cierro paréntesis
Lo siento, la próxima vez seré más explícito
le pondré nombre a las injusticias,
le diré al viento lo que por dentro de mí arde
El corazón palpita rápido si vienes,
Te prometo que le diré a
quien le corresponda que miente
o si de vez en cuando me como las noches
en alguna almohada con alguna imaginación
tierna y concupiscente, no me lo digas,
porque seré yo quien te lo diga.
abro paréntesis
sabes que mi próxima parada será otro verso
será quizá otra canción u otra melodía que se parezca ti...
cierro paréntesis
Lo siento, la próxima vez seré más explícito
si te parece, pondré tu nombre
en las paredes de toda la ciudad
les diré a las estrellas que te iluminen por las noches
mientras trabajas con la luz medio encendida
o cuando las sábanas se acercan a cubrir tu cuerpo
mientras depositas en tu almohada
algún que otro pensamiento tuyo
de lo que dicen mis versos cada día por ti.
es una adivinanza
tiene que ver sobre todo con la vida misma. Aquí estamos representados todos. A ver si nos identificamos con alguien...
-Si tú tienes manos o una, puedes ayudarme.
-Si- le respondió mientras los dos colocaban en la mesa, la máquina de escribir. El ciego empezó a escribir, mientras el mudo comenzó a dictarle al sordo, y el sordo le decía al manco que no dejará los lápices en la mesa.
-Si tú tienes manos o una, puedes ayudarme.
-Si- le respondió mientras los dos colocaban en la mesa, la máquina de escribir. El ciego empezó a escribir, mientras el mudo comenzó a dictarle al sordo, y el sordo le decía al manco que no dejará los lápices en la mesa.
lunes, abril 05, 2010
escritos para no hacerles caso
... si lo lees y llegas al final, no digas que no estabas advertido.
No creo que deba partir mi vida en algo parecido a la manzana. Si la partes ves su interior y te la comes. Si le quitas la piel y la comes, te quedas sólo con lo de adentro. Si la manzana la parto por la mitad o por más pedazos, estoy dispuesto a compartirla. Si la manzana es roja seguramente tendré que volver a comerme otra y así sucesivamente hasta comerme otra.
Las manzanas tienen muchos significados y también simbolismos, desde lo religioso hasta convertirla en la culpable de que sepamos de las cosas, que andamos en pelotas o que las cosas, todas, tienen que caer, ya saben eso de la Gravedad. Y es ahí donde llega todo... a la tierra. Si algo tiene que ver la manzana con mi vida es precisamente eso, que iré a la tierra, y no porque me caiga, que también, si no porque en polvo me convertiré desde el punto de vista judeocristiano, o, con mis orígenes que tienen que ver con lo que dicen los mayas, volveré a ser maíz...
No creo que deba partir mi vida en algo parecido a la manzana. Si la partes ves su interior y te la comes. Si le quitas la piel y la comes, te quedas sólo con lo de adentro. Si la manzana la parto por la mitad o por más pedazos, estoy dispuesto a compartirla. Si la manzana es roja seguramente tendré que volver a comerme otra y así sucesivamente hasta comerme otra.
Las manzanas tienen muchos significados y también simbolismos, desde lo religioso hasta convertirla en la culpable de que sepamos de las cosas, que andamos en pelotas o que las cosas, todas, tienen que caer, ya saben eso de la Gravedad. Y es ahí donde llega todo... a la tierra. Si algo tiene que ver la manzana con mi vida es precisamente eso, que iré a la tierra, y no porque me caiga, que también, si no porque en polvo me convertiré desde el punto de vista judeocristiano, o, con mis orígenes que tienen que ver con lo que dicen los mayas, volveré a ser maíz...
domingo, abril 04, 2010
Sentires
Siento el agua cómo cae en mi cuerpo
mientras el viento seca de continúo
el resumen de las noticias en mi cabeza.
Siento cómo se van mi mano entre las aguas
si, digo bien, lo prefiero "al agua entre mis manos"
como prefiero ser loco amante que amante loco.
Siento que un verso me ronda mi pecho
como también siento cómo
ronda en mi pecho el beso de tus labios.
mientras el viento seca de continúo
el resumen de las noticias en mi cabeza.
Siento cómo se van mi mano entre las aguas
si, digo bien, lo prefiero "al agua entre mis manos"
como prefiero ser loco amante que amante loco.
Siento que un verso me ronda mi pecho
como también siento cómo
ronda en mi pecho el beso de tus labios.
a la orilla del río
Si rompes el tiempo en pedazos
encontrarás las mismas historias
en algún libro que se quedó a la orilla del río.
Si recitas los versos de Cortázar en
algún meandro entre la selva
oirás las voces de aquellos
que se ofrecieron al tiempo
a la orilla del río.
Si lees algún libro de Neruda
leerás los versos más triste de alguna noche
pero si te acercas a mi efugio
sólo encontrarás silencio
porque el río pasa a unos
cuantos kilómetros de mi cintura.
encontrarás las mismas historias
en algún libro que se quedó a la orilla del río.
Si recitas los versos de Cortázar en
algún meandro entre la selva
oirás las voces de aquellos
que se ofrecieron al tiempo
a la orilla del río.
Si lees algún libro de Neruda
leerás los versos más triste de alguna noche
pero si te acercas a mi efugio
sólo encontrarás silencio
porque el río pasa a unos
cuantos kilómetros de mi cintura.
viernes, abril 02, 2010
No sé ni cómo
No sé ni cómo
se me han quedado estas calles en los pies
No sé ni cómo
pude esta tarde andar como quien anda
en la historia,
vi catedrales que parecían viejas
calles que acariciaban mis pies
el frío(que siempre lo hace en este ciudad)
se entregó a mis manos y
me invitaba a guardarlas en mis bolsillos.
No sé que andaba buscando
creo que nada,
solo y con mis manos en los bolsillos
supe que el exilio era eso
vivir andando calles y ciudades
anque vivas en una y visites otra
estas ahí esperando y no estas ahí viviendo
Vitoria es la ciudad
que algunos arquitectos la reconocen
como una de las más bellas,
eso no lo sé,
lo que sí sé es que he andado estas calles medievales
y todo parece que es hoy,
si, hoy a las cinco de la tarde
jueves santo y no vi ni un ápice tu cara.
No sé ni cómo pero estuve ahí
parto mañana al mediodía
y la edad medía se quedará en mi espalda.
Vitoria. 3 de Abril 2010. 5,pm
se me han quedado estas calles en los pies
No sé ni cómo
pude esta tarde andar como quien anda
en la historia,
vi catedrales que parecían viejas
calles que acariciaban mis pies
el frío(que siempre lo hace en este ciudad)
se entregó a mis manos y
me invitaba a guardarlas en mis bolsillos.
No sé que andaba buscando
creo que nada,
solo y con mis manos en los bolsillos
supe que el exilio era eso
vivir andando calles y ciudades
anque vivas en una y visites otra
estas ahí esperando y no estas ahí viviendo
Vitoria es la ciudad
que algunos arquitectos la reconocen
como una de las más bellas,
eso no lo sé,
lo que sí sé es que he andado estas calles medievales
y todo parece que es hoy,
si, hoy a las cinco de la tarde
jueves santo y no vi ni un ápice tu cara.
No sé ni cómo pero estuve ahí
parto mañana al mediodía
y la edad medía se quedará en mi espalda.
Vitoria. 3 de Abril 2010. 5,pm
Exilio
"un modo muy personal de vivir y ver mi exilio,
cuando abras mi corazón no esperes ver algo más,
lo que veas, eso es todo lo que tengo..." txanba payés
Abres la puerta de tu casa
y te encuentras en una habitación
que se ha ido ornamentando con el tiempo.
Los años pasan sí, el exilio no.
Abres un libro, el último libro que dejaste
no hace unas horas, y sigues leyendo.
Lees a Brecht y te encuentras con
el mismo silencio y la mismas letras.
Abres la ventana de tu casa
y ves pasar a gente, mucha gente
se parecen a las caras de tu gente, no.
Y es eso lo que te sigue recordando
que sigues en esta vida, la vida pasa sí, el exilio no.
Abres los ojos, te despiertas,
otra mañana que empieza, te duchas, desayunas y
sales al trabajo todos los días,
siempre parece que fue ayer
sí, ayer cuando saliste y dejaste ese día
las calles que te vieron crecer,
que te vieron y te acompañaron
en ese griterío consciente de una lucha.
Si por algo estas despierto, piensas,
es porque realmente la vida sigue sí, el exilio no.
Sigues todos los días recordando a tu amigo
a tus compañeros aquéllos anónimos Romeros que se
quedaron en alguna calle o montaña, los ves
a todos, a todos los ves, y piensas
otra vez, y otra vez, en sus rostros en sus manos
en sus pies, en su mochila, en sus libros y te
recuerda, otra vez,
que la vida pasa sí, el exilio no.
Y palpitan tus manos, tus ojos se irritan a la caricia
de esa memoria que sigue siendo tan lúcida como siempre
y ves a tu lado, otras calles, otros edificios, otros bares y así
durante muchos años, dos, tres cuatro, quince años
y te das cuenta que la vida pasa sí, el exilio, No.
cuando abras mi corazón no esperes ver algo más,
lo que veas, eso es todo lo que tengo..." txanba payés
Abres la puerta de tu casa
y te encuentras en una habitación
que se ha ido ornamentando con el tiempo.
Los años pasan sí, el exilio no.
Abres un libro, el último libro que dejaste
no hace unas horas, y sigues leyendo.
Lees a Brecht y te encuentras con
el mismo silencio y la mismas letras.
Abres la ventana de tu casa
y ves pasar a gente, mucha gente
se parecen a las caras de tu gente, no.
Y es eso lo que te sigue recordando
que sigues en esta vida, la vida pasa sí, el exilio no.
Abres los ojos, te despiertas,
otra mañana que empieza, te duchas, desayunas y
sales al trabajo todos los días,
siempre parece que fue ayer
sí, ayer cuando saliste y dejaste ese día
las calles que te vieron crecer,
que te vieron y te acompañaron
en ese griterío consciente de una lucha.
Si por algo estas despierto, piensas,
es porque realmente la vida sigue sí, el exilio no.
Sigues todos los días recordando a tu amigo
a tus compañeros aquéllos anónimos Romeros que se
quedaron en alguna calle o montaña, los ves
a todos, a todos los ves, y piensas
otra vez, y otra vez, en sus rostros en sus manos
en sus pies, en su mochila, en sus libros y te
recuerda, otra vez,
que la vida pasa sí, el exilio no.
Y palpitan tus manos, tus ojos se irritan a la caricia
de esa memoria que sigue siendo tan lúcida como siempre
y ves a tu lado, otras calles, otros edificios, otros bares y así
durante muchos años, dos, tres cuatro, quince años
y te das cuenta que la vida pasa sí, el exilio, No.
jueves, abril 01, 2010
la felicidad
Él se le acerco a Nada, y tuvieron una conversación. Esta conversación transcurrió en algún sitio de una ciudad que está en algún país.
Nada - Y tú ¿qué quieres?.
El - Quiero lo que tú tienes.
N- Y qué es lo que tengo y, que tú tanto deseas.
E- No lo sé. Pero, estoy seguro que tú lo tienes. Y por eso es que yo también lo quiero. Si estoy aquí sentado frente a ti es porque deseo tanto lo que tienes.
N- Pero no tengo nada. Es más así me llamo, y así me llaman. Lo que ves en mis manos es lo único que tengo, nada. No tengo más que ofrecer, esto es lo que tengo, nada.
E- ¿Sí?, entonces porque todo el mundo que pasa y te observa, cuando te miran, les cambia la cara?. Te miran como si no entienden... y, se marchan, en vez de saber lo que tienes..., se marchan con más interrogantes. ¿porqué?
N- No lo sé. Lo que sí sé es que no tengo nada y soy feliz. Quizás por que no tengo nada y me llamo precisamente así, Nada.
E- Eso quiero.
N- el qué.
E- Eso, tú lo has dicho.
N- el qué.
E- Felicidad.
Nada - Y tú ¿qué quieres?.
El - Quiero lo que tú tienes.
N- Y qué es lo que tengo y, que tú tanto deseas.
E- No lo sé. Pero, estoy seguro que tú lo tienes. Y por eso es que yo también lo quiero. Si estoy aquí sentado frente a ti es porque deseo tanto lo que tienes.
N- Pero no tengo nada. Es más así me llamo, y así me llaman. Lo que ves en mis manos es lo único que tengo, nada. No tengo más que ofrecer, esto es lo que tengo, nada.
E- ¿Sí?, entonces porque todo el mundo que pasa y te observa, cuando te miran, les cambia la cara?. Te miran como si no entienden... y, se marchan, en vez de saber lo que tienes..., se marchan con más interrogantes. ¿porqué?
N- No lo sé. Lo que sí sé es que no tengo nada y soy feliz. Quizás por que no tengo nada y me llamo precisamente así, Nada.
E- Eso quiero.
N- el qué.
E- Eso, tú lo has dicho.
N- el qué.
E- Felicidad.
martes, marzo 30, 2010
sortilegios de mi corazón
"no sé, ya ves, ni como sos"
Julio Cortázar.
Cómo no equivocarme
si en vez de escuchar a un canario
escucho la melodía artificial de un coche
que no deja, el conductor, de sonar el claxon
todas las mañanas frente a mi ventana
y que en vez de ver volar aves veo
hierro, metal volando por el cielo.
Cómo adivinar las curvas
que tienen tus caderas
si en vez de verte a ti me veo
a mi mismo en el espejo, todos los días.
Pero te veo clara, silente e
inasible a mis manos, pero estas.
Cómo no sentir el hálito tímido
que el viento me susurra al oído o acaricia mis cabellos,
y me vuelvo porque pienso que es tu expirar el que me acaricia el cuello
Cómo no saber a que huele tus cabellos,
si sólo te he visto una vez las tímidas canas que asoman en tu pelo.
Cómo no creerme que soy a quien esperas
si por más que te escriba sólo tengo
unas cuantas palabras por compromiso y
sigo viendo en ellas
que realmente existo para tu corazón.
Porque a estas alturas
estoy convencido de que
si palpita mi corazón, es porque
cuando te siento o cuando leo lo que tú me escribes,
él, mi corazón, palpita
y como en un sortilegio henchido
viene y te percibe, aunque tú no me digas nada.
él ritmo es más una melodía que suena y suena
como adivinando que te importo.
Julio Cortázar.
Cómo no equivocarme
si en vez de escuchar a un canario
escucho la melodía artificial de un coche
que no deja, el conductor, de sonar el claxon
todas las mañanas frente a mi ventana
y que en vez de ver volar aves veo
hierro, metal volando por el cielo.
Cómo adivinar las curvas
que tienen tus caderas
si en vez de verte a ti me veo
a mi mismo en el espejo, todos los días.
Pero te veo clara, silente e
inasible a mis manos, pero estas.
Cómo no sentir el hálito tímido
que el viento me susurra al oído o acaricia mis cabellos,
y me vuelvo porque pienso que es tu expirar el que me acaricia el cuello
Cómo no saber a que huele tus cabellos,
si sólo te he visto una vez las tímidas canas que asoman en tu pelo.
Cómo no creerme que soy a quien esperas
si por más que te escriba sólo tengo
unas cuantas palabras por compromiso y
sigo viendo en ellas
que realmente existo para tu corazón.
Porque a estas alturas
estoy convencido de que
si palpita mi corazón, es porque
cuando te siento o cuando leo lo que tú me escribes,
él, mi corazón, palpita
y como en un sortilegio henchido
viene y te percibe, aunque tú no me digas nada.
él ritmo es más una melodía que suena y suena
como adivinando que te importo.
domingo, marzo 28, 2010
puedo advertir
Veo cómo se aproxima una tormenta
y digo, va a llover, y llueve.
Veo cómo un rayo cae y digo
el estruendo viene después
Leo un libro de poesía y describo
después con mis labios la metáfora
que hizo que me temblara el labio de emoción,
Leo uno dos tres cuatro hasta cinco libros
de alguna filosofía que me hace
ver a mi amigo el vecino de lejos que no conozco
y sufro por él, sufro por ellos
la impotencia se apodera de mi silencio, casi
es parte de mi vida
al saber que la injusticia sigue campando a sus anchas.
Tiembla la tierra y sé que algo sucede dentro de ella
sale la lava de los volcanes y advierto que la tierra
también se calienta de la injusticia que los poderosos
la esquilman, la destruyen esos los del Norte
y al Sur le duele también su piel
y la tierra, siente, sufre y protesta.
Veo las estrellas y sé que esa luz que parpadea
a millones de años luz de mi piel y de tu piel,
es la que salió hace millones de años y ahí sigue
viéndome a mi y a los que están a mi izquierda
Puedo advertir casi todo, entender casi todo
comprender casi todo, a Freud, a Marx, Boff...
pero lo que no sé es
cuando vendrás a mi
y me dirás tu nombre con tus labios y
me mirarás con tus ojos, y sonreirás
y me tomarás de la mano, me acariciarás
el cuello y los labios, y yo, haré lo mismo contigo
eso, precisamente lo humano, lo que tiene que ver
contigo y conmigo, no lo sé ni lo advierto.
y digo, va a llover, y llueve.
Veo cómo un rayo cae y digo
el estruendo viene después
Leo un libro de poesía y describo
después con mis labios la metáfora
que hizo que me temblara el labio de emoción,
Leo uno dos tres cuatro hasta cinco libros
de alguna filosofía que me hace
ver a mi amigo el vecino de lejos que no conozco
y sufro por él, sufro por ellos
la impotencia se apodera de mi silencio, casi
es parte de mi vida
al saber que la injusticia sigue campando a sus anchas.
Tiembla la tierra y sé que algo sucede dentro de ella
sale la lava de los volcanes y advierto que la tierra
también se calienta de la injusticia que los poderosos
la esquilman, la destruyen esos los del Norte
y al Sur le duele también su piel
y la tierra, siente, sufre y protesta.
Veo las estrellas y sé que esa luz que parpadea
a millones de años luz de mi piel y de tu piel,
es la que salió hace millones de años y ahí sigue
viéndome a mi y a los que están a mi izquierda
Puedo advertir casi todo, entender casi todo
comprender casi todo, a Freud, a Marx, Boff...
pero lo que no sé es
cuando vendrás a mi
y me dirás tu nombre con tus labios y
me mirarás con tus ojos, y sonreirás
y me tomarás de la mano, me acariciarás
el cuello y los labios, y yo, haré lo mismo contigo
eso, precisamente lo humano, lo que tiene que ver
contigo y conmigo, no lo sé ni lo advierto.
sábado, marzo 27, 2010
sigo leyendo libros
Antes leía libros sentado frente a una hoguera
esperando el final con los ojos al sol
Antes leía libros pensando en entender
el verso que sugería alguna metáfora
Hoy, sigo leyendo libros sentado frente a una ventana
y el final siempre lo adivino a las cinco de la tarde.
Hoy, sigo leyendo libros pensando en cómo
esconder el verbo azul que tiene mi pecho.
Hoy la metáfora hasta me sugiere que
la tortuga se cobija de vez en cuando en su caparazón
para esperar a que pase la tormenta.
y yo sigo leyendo hoy
miércoles y a la misma hora
antes de que se apague el sol.
esperando el final con los ojos al sol
Antes leía libros pensando en entender
el verso que sugería alguna metáfora
Hoy, sigo leyendo libros sentado frente a una ventana
y el final siempre lo adivino a las cinco de la tarde.
Hoy, sigo leyendo libros pensando en cómo
esconder el verbo azul que tiene mi pecho.
Hoy la metáfora hasta me sugiere que
la tortuga se cobija de vez en cuando en su caparazón
para esperar a que pase la tormenta.
y yo sigo leyendo hoy
miércoles y a la misma hora
antes de que se apague el sol.
viernes, marzo 26, 2010
después
Después de tanto silencio
Después de tanto esperar
me detengo unos segundos
y escribo, sí, escribo.
Pero no dejo de pensar en ti.
Después de tanto esperar
me detengo unos segundos
y escribo, sí, escribo.
Pero no dejo de pensar en ti.
miércoles, marzo 24, 2010
Sn Romero de América.
a monseñor Romero en su 30 aniversario de su martirio.
No me ha comido el tiempo mi memoria
ella palpita tal y
como palpita tu nombre en la historia
No he olvidado tu nombre
el que se oye
en algún rincón de aquellas penínsulas
ganadas por los más pequeños.
Esos humildes pies descalzos a
quienes vos San Romero,
les diste existencia.
Esos angelitos anónimos que llevan en
sus venas la historia de tus palabras
que profetizan o no
el fin de un tiempo marcado por el mal.
Hoy San Romero de América
sigue oyéndose tu voz a pesar de tanta ausencia
y un millón de golondrinas
que vuelan alrededor de
una hoguera nocturnal como
queriendo recibir tu llegada a las
puertas de otro invierno que se acerca para
mojarnos las venas que abiertas palpitan
en las manos de millones de campesinos y obreros
que siguen teniendo en voz, la vos de los sin voz.
No me ha comido el tiempo mi memoria
ella palpita tal y
como palpita tu nombre en la historia
No he olvidado tu nombre
el que se oye
en algún rincón de aquellas penínsulas
ganadas por los más pequeños.
Esos humildes pies descalzos a
quienes vos San Romero,
les diste existencia.
Esos angelitos anónimos que llevan en
sus venas la historia de tus palabras
que profetizan o no
el fin de un tiempo marcado por el mal.
Hoy San Romero de América
sigue oyéndose tu voz a pesar de tanta ausencia
y un millón de golondrinas
que vuelan alrededor de
una hoguera nocturnal como
queriendo recibir tu llegada a las
puertas de otro invierno que se acerca para
mojarnos las venas que abiertas palpitan
en las manos de millones de campesinos y obreros
que siguen teniendo en voz, la vos de los sin voz.
lunes, marzo 22, 2010
me abrazo a ti
Tú crees que mis manos no se quiebran. Pues, sí, se quiebran. Tiemblan de pavor cuando no escriben lo que las musas esparcen en mi cerebro. Crees que por ser moreno la piel no enrojece de ternura, o de vergüenza, pues sí, mi piel también cambia de color aunque no se me note, al menos, eso parece. Y en mis ojos, te has fijado cómo miran. Te has fijado lo que dicen, lo que gritan, lo que lloran, lo que no dicen...
Tú crees que no tengo llantos en mis recuerdos sólo porque de vez en cuando guardo silencio, y tú vienes a mi, a ver qué dice esta mañana. Que no tengo lágrimas que de vez en cuando me digan que yo soy uno más que vive en el exilio, y, que el tiempo, a medida que pasa, me lo recuerda más, y cuando eso me pasa, es cuando las lágrimas se deslizan en mis mejillas y me gritan con la afonía que les caracteriza, y lloro, no una vez, cientos de veces, pero en silencio. Y sabías que llorar en silencio es lo más cruel que tiene el ser humano.
Tú te crees que porque vivo con tres monedas de nada no soy feliz, se equivoca la serpiente emplumada como el "galtza gorri"(ese que vive en algún sitio del país vasco), y que a pesar de ello, sigo creyendo en algo semejante a la utopía. Tú crees que no me jugué la vida a creerme, por momentos, que yo era y fui uno más de aquellas guerrillas que soñaron con algo parecido a la utopía. Pues, sí. Lo confieso. Lo intenté como miles de personitas que renunciaron a ellas mismas por y para construir eso que muchos llaman - y llamaron - así por no decir a los cuatro vientos, su nombre real y que es posible.
Te confieso que me duele el alma, me duele el corazón cuando veo que en cualquier parte del mundo se cometen injusticias, por la más mínima... y me clava su puñal en el costado izquierdo la impotencia, en algo parecido al llanto pero en silencio. Te confieso que soy sincero conmigo mismo cuando digo que huí por querer seguir, entre otras cosas, viviendo y porque no seguir escribiendo y vivir por sobre todas las cosas al lado de mi hijo.
Te confieso, que con el paso del tiempo las venas abiertas de América latina se están convirtiendo en algo parecido al llanto, pero en silencio. Y eso, ¡pucha! que duele, duele, y duele... pero de vez en cuando tomo una pastilla para que me alivie el dolor de los pies descalzos y me doy cuenta, entre otras cosas, que eso que muchos llaman y llamaron - utopía, es posible. Y ahí estoy apostándole al amor sin condiciones e intentando subir ese peldaño que muchos llaman...
Tú crees que no tengo llantos en mis recuerdos sólo porque de vez en cuando guardo silencio, y tú vienes a mi, a ver qué dice esta mañana. Que no tengo lágrimas que de vez en cuando me digan que yo soy uno más que vive en el exilio, y, que el tiempo, a medida que pasa, me lo recuerda más, y cuando eso me pasa, es cuando las lágrimas se deslizan en mis mejillas y me gritan con la afonía que les caracteriza, y lloro, no una vez, cientos de veces, pero en silencio. Y sabías que llorar en silencio es lo más cruel que tiene el ser humano.
Tú te crees que porque vivo con tres monedas de nada no soy feliz, se equivoca la serpiente emplumada como el "galtza gorri"(ese que vive en algún sitio del país vasco), y que a pesar de ello, sigo creyendo en algo semejante a la utopía. Tú crees que no me jugué la vida a creerme, por momentos, que yo era y fui uno más de aquellas guerrillas que soñaron con algo parecido a la utopía. Pues, sí. Lo confieso. Lo intenté como miles de personitas que renunciaron a ellas mismas por y para construir eso que muchos llaman - y llamaron - así por no decir a los cuatro vientos, su nombre real y que es posible.
Te confieso que me duele el alma, me duele el corazón cuando veo que en cualquier parte del mundo se cometen injusticias, por la más mínima... y me clava su puñal en el costado izquierdo la impotencia, en algo parecido al llanto pero en silencio. Te confieso que soy sincero conmigo mismo cuando digo que huí por querer seguir, entre otras cosas, viviendo y porque no seguir escribiendo y vivir por sobre todas las cosas al lado de mi hijo.
Te confieso, que con el paso del tiempo las venas abiertas de América latina se están convirtiendo en algo parecido al llanto, pero en silencio. Y eso, ¡pucha! que duele, duele, y duele... pero de vez en cuando tomo una pastilla para que me alivie el dolor de los pies descalzos y me doy cuenta, entre otras cosas, que eso que muchos llaman y llamaron - utopía, es posible. Y ahí estoy apostándole al amor sin condiciones e intentando subir ese peldaño que muchos llaman...
jueves, marzo 18, 2010
La bicicleta y yo
No pude dejar la bici en el sitio adecuado porque el espacio no era demasiado estrecho para el camión o el autobus que tenía mi vecino. El vecino tiene un autobus y un camión, cuando él llega, aparca, incluso el coche en ese espacio, y a veces, y sólo a veces, queda un sitio estrecho donde, desde cualquier perspectiva que lo mires, y en el recinto, cabe una bicicleta. Yo, sin embargo, no pude dejarla ni "aparcarla", intenté una y otra vez... y nada. La coloqué de las maneras posibles y ella seguía sin entrar, seguía sin entrar en ese espacio enorme para una bici. Al cabo de una hora, me la eche al hombro y sali del aparcamiento mirando pa'todos lados. sí, allí entra un autobús o un camión y de ribete un coche. Pero yo, no pude dejar ni una bici en ese sitio.
Me desperté sudando y con un nervisismo tal que la realidad, en mi cama, me demostró que el sueño me pareció real. Me demostró que aún en ellos, yo, no sé andar en bici. Sí, lo reconozco, no sé andar en bici. Nunca tuve un bici de pequeño. Ahora sí podría, y lo he intentando. Lo reconozco. Me he caído unas cuantas veces al intentarlo.
Una vez, en una calle con un 2% de inclinación, me dejé ir con la bici. Cogí tal velocidad que miguel Indurain era mi imaginación de un tour. A lo lejos una anciana pasa la calle. La miro. Ella antes de pasar la calle me mira. Estoy lejos, camina despacio como eligiendo el sitio para dar el siguiente paso, ella, vuelve a mirar. Y de pronto he desaparecido de la calle. La anciana piensa que ha sido falsa la imagen de ver a un imitador de Indurain aparecer y desaparecer. A la orilla y a pocos metros de la calle y un zarzal, el aprendiz de ciclista yace boca arriba enredado entre tanta meleza y con la mirada perdida en el azul del cielo. Magullado, arañado por la naturaleza con el orgullo entre el sol y la frente, empadado de vergüenza y de sudor, cerraba los ojos de dolor.
Mira que no saber dejar una bici en un espacio gigante para ella. Así son los sueños, nos dejan a veces, hacer lo imposible, como volar, y, el no saber aparcar o dejar una bici.
Me desperté sudando y con un nervisismo tal que la realidad, en mi cama, me demostró que el sueño me pareció real. Me demostró que aún en ellos, yo, no sé andar en bici. Sí, lo reconozco, no sé andar en bici. Nunca tuve un bici de pequeño. Ahora sí podría, y lo he intentando. Lo reconozco. Me he caído unas cuantas veces al intentarlo.
Una vez, en una calle con un 2% de inclinación, me dejé ir con la bici. Cogí tal velocidad que miguel Indurain era mi imaginación de un tour. A lo lejos una anciana pasa la calle. La miro. Ella antes de pasar la calle me mira. Estoy lejos, camina despacio como eligiendo el sitio para dar el siguiente paso, ella, vuelve a mirar. Y de pronto he desaparecido de la calle. La anciana piensa que ha sido falsa la imagen de ver a un imitador de Indurain aparecer y desaparecer. A la orilla y a pocos metros de la calle y un zarzal, el aprendiz de ciclista yace boca arriba enredado entre tanta meleza y con la mirada perdida en el azul del cielo. Magullado, arañado por la naturaleza con el orgullo entre el sol y la frente, empadado de vergüenza y de sudor, cerraba los ojos de dolor.
Mira que no saber dejar una bici en un espacio gigante para ella. Así son los sueños, nos dejan a veces, hacer lo imposible, como volar, y, el no saber aparcar o dejar una bici.
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