sábado, enero 26, 2008

mis manos ya no escriben.

Mis manos ya no obedecen
ni a los versos apócrifos
que les recito...
Ni tildan las palabras
que les rezo todos los días,
se han cansado de dibujar
el ángel marchito
que tienen mis sentimientos
y se regodean con el olvido.

Mis manos se quedan secas
acústicas me recitan el verso,
en vez de escribirlo
cuando el sentimiento ladra
en la superficie de sus yemas
de estos dedos, si, de los dedos
que se reparten como un refran
entre ellos el sin sentido
de no hacerme caso y guardar
silencio a mis escritos.

viernes, enero 18, 2008

En los espacios vacíos

...los mas breves


Hay que terminar lo
que empezó siendo un sueño.
Hay que amar lo que
empezó siendo aroma.

Hay que concluir la inconclusa
canción de tus dos manos.
Hay que emigrar al
interior de lo prohibido.

Hay que decir que la
vida tiene varios sueños.
Hay que engrasar las
comedias mal escritas.

II

Debo decir que muerde
el viento mi sonrisa.
Debo callarme de vez
en cuando para oír tu voz
y el latir constante de tu piel.

Debo convertirme en pez enano
y esconderme en tus frágiles
máquinas de tus faldas cotidianas.
Debo encontrar la noticia
adecuada para amarte
y no perderte aún cuando estés
muy lejos de mi aliento.

Debo descifrar la felicidad
que vos y yo sentimos
siendo pibes otra vez.

jueves, enero 10, 2008

una de peces

Cuando el pez volvió al agua
comprendió que debía seguir ahí;
comprendió por fin, que ése, era su sitio.

sábado, enero 05, 2008

doy un paso...

doy un paso
y luego
me doy cuenta
que tengo
que dar otro, otro y otro...

y sigo buscando
un poquito de mi
en quien me rodea,
es decir en tod@s.

viernes, diciembre 28, 2007

miércoles...

Rascándome la cabeza estoy
solo, sentado, y casi siempre
con unas manos atadas a los hombros
busco el contagio amorío de tu cintura
busco el olor exquisito de tus labios
busco el inocente beso azul que nos dimos
busco el pecho exquisito de una despedida
busco en este miércoles exilio
tus manos en el horizonte que no alcanzo
con mis fosas nasales y eso
que llevo tu olor entre mis manos.

Juego a ser el mismo de siempre
cabizbajo deposito en ti
el silencio amargo de un recuerdo.
Te me quedas perdida entre mi mente
y te busco dilapidando hasta
el mismo tiempo hostil de la comedia
para saberte a ti, para saberme a mi.

Y sigo rascándome la memoria
los años pasan si, la vida no.
Y veo desde aquí,
el sueño iconoclasta
de otra golondrina
capaz de resarcir
hasta los veintitantos años.
Y me doy cuenta
que hoy es miércoles,
que mañana es miércoles,
que el lunes miércoles
que el sábado miércoles,
que el martes miércoles...
los días miércoles, la semana miércoles
y me quedo lastimado por la rutina.

Hoy es difícil encontrar alguna explicación
a esa extrema delgadez
que tiene tu pelo en mis manos,
o tu cintura que se enreda entre mi piernas
para seguir creyendo que algo,
como este exilio, vale la pena,
aunque sea haciendo el amor
como pequeños y diminutos magos
que hacen malabares,
los miércoles en nuestros cuerpos.

lunes, diciembre 17, 2007

cosas que pienso y hacen que me coma el coco




Si al ciempiés le pica un pié ¿qué hace?


Pliegues asombrosos de una codorniz enferma
que se acerca acariciarle los pies al gato
mientras en el árbol de al lado
le observa un zorro medio d0rmido
esperando a que levante el vuelo el ruiseñor.

o los arándanos cansinos
que dejan los esperpentos
uniformados de una bebida
la embriaguez extrema de
que otro tiempo pasado fue mejor.

Onomatopeya de una caricia y
el uniforme enfermizo de un amor
que se acuesta tres veces al día
a descansar en los brazos
abiertos de una golondrina.

Pliegues distantes de una vida y
el ábside cansado por el tiempo
que acurrucadito duerme
corroído por la intemperie
que le ha tocado vivir.

martes, diciembre 11, 2007

admisiones.

He comenzado a descubrir
golondrinas en tu pelo,
también he visto
luminosos tus ojos,
mientras te marchabas
de espaldas a mi espalda.

He descubierto
y lo reafirmo,
que en tus vellos
me encuentro solitario.
Y no soy capaz
de otorgarle a mis labios
la sabiduría equidistante
a tus caricias.

He descubierto
que en mis labios
no hay presencia ajena
a tus silencios.

martes, diciembre 04, 2007

saudade

A veces, solo, siento el soplo de tus labios
cuando me echo a dormir, y descubro
tu costilla azul en la intemperie,
la arropo, la acaricio y me cobijo junto a ti
adivinando el latir de tu corazón
que me avisa de tu vida, de tus besos,
de tu experiencia y de tus pechos.

Atisbo tus labios, tu piel, tus ojos
reflejan el brillo de la seducción
Me acerco, te busco, te beso,
te abrazo, nos abrazamos, nos besamos.

Pasas tus manos por mi vientre,
por mi pecho, por mi cintura,
y yo, lánguidas mis manos, acarician
tu espalda, tu cuello, mi lengua, tu lengua,
mis labios, tus labios, tu respiración, la mía.

Tus manos se enredan con mis pechos,
con mi vientre, con mis besos, con tus labios.
Las mías buscan los tuyos
las canciones de tus labios
los aforismos que guardas entre tus piernas
se parecen a la espera de una noche sin luna.
Debilito mi esperma con tus besos
paso lentamente mi presencia en ti
y, nos abrazamos, nos besamos,
las caricias vuelan a encontrarse.

Iconoclasta de una seducción imperceptible
a los encantos y en nuestros cuerpos se avecina la melodía
de un tiempo largo y melódicamente corporal... que se descubren
lentamente a la entrega de una seducción irrepetible.

Mis manos, tus manos, apaciguan la esperan
de tu ropa, de mi ropa.
Besos, abrazos, caricias, besos
Ropa, camisa, pantalón, falda, blusa, sujetador
Piel, pechos, espalda, cinturas
Movimientos, vueltas, posturas
Ritmos, cintura, movimiento, abrazos
Piel, ropa, piel, sábanas, cama
ruidos, ritmos, golpes, ruido
Cama, movimientos, posturas, cama, movimiento, clímax
Caricias, gemidos, sudores, abrazos, espasmos, gemidos
Caricias, besos, labios, espalda, gemidos, sudores, gemidos.
Movimiento, silencio, gemidos. Cabello, miradas, sonrisas
descanso, sábanas, espaldas, ombligo, pie, cintura, vellos,
piernas, abrazos... descanso, suspiros sonrisas,
caricias en la espalda en tus hombros, sonríes,
descansas, te duermes, caricias
me duermo mientras bajan mis manos
por tu espalda cubriendo tu tez desnuda
con sábanas blancas cargadas de una
seducción irrepetible, un beso, me duermo...

viernes, noviembre 30, 2007

A Juan Gelman, a su poesía. A su compromiso. A su nieta. A todos aquellos que se quedaron atrás sin poder atisbar que su lucha valía la pena. Me vale más tus escritos que el silencio, y prefiero antes tu poesía, que leer mentiras de las que se publican, a diario, por lo medios.


Cuando las cosas cambien
te acercaras a mi
me pedirás un beso
y escribiremos los dos
las experiencias que
tuvimos
cuando empezamos a escribir
en aquellos papeles clandestinos
los versos que
nos llevaron por todo el país.

Se amarillenta las páginas
la tinta va lentamente borrando
del papel
las huellas que escribimos
cuando empezamos
el camino que nos trajo
a este sitio
del que no hemos vuelto.



su poesía.

su página

martes, noviembre 27, 2007

¿estás?...

porque no te conectas
al "messenger" y hablamos.
¿te parece? -
eso fue lo que le dijo
los párpados al sol
y cuando este se conectó
cegó al que solícito
la conexión pidió...

desde entonces
sólo brillan en sus ojos,
el sol...
la ceguera es tal
que ya no puede
ni leer las lluvias
que caen en los párpados
de la nieve que enjuta su piel,
que arrastra su piel
por laberintos ajenos al sol.

martes, noviembre 20, 2007

recomiendo este blog con mucho cariño

poesía-pintura y escultura...

Desde hace un tiempo, mucho tiempo, he venido leyendo este blog. Además desde que lo inició, hace ya un tiempo, me he acercado a leer su poesía, y también he disfrutado viendo algunos de sus cuadros. Es pintor, escultor - y últimamente - esta demostrando que la poesía es parte de todo lo que hace.

Es un poeta en el sentido más extenso de la palabra. Escribe desde la poesía social, intimista, hasta la poesía erótica. En los géneros poéticos expresa sus convicciones y su manera de ver; el mundo, la vida social, afectiva etc. invito a que lean a adolfo payés... y lo hago con el convencimiento de que, mi hermano, además de compartir la pintura y la escultura, comparte, exilio, y poesía.

jueves, noviembre 15, 2007

A los mártires de la UCA.

- Si no hacemos nada entre todos, entonces, ¿me moriré yo también?- le pregunto el hijo a su madre. Ella no supo qué decir. Guardo silencio y cortando una rosa del jardín, se la dio a su hijo. mientras, ella, le leía la placa que recuerda los nombres de los curas asesinados.



Hay ventisca fuerte esta noche
afuera el viento sopla la locura
que viene del averno, sin rosas ni versos.

Se oyen disparos por las calles
Se oyen gritos de muerte esta noche
No hay versos, ni besos
sólo quedamos nosotros y
los disparos que se aproximan
son más ciertos a
altas horas de la noche

- nosotros nos marchamos - dijo Rodolfo
- no es necesario - dijo Ellacuría (...)
ya vinieron e hicieron lo que querían;
meter miedo a nuestros cuerpos

no volverán – sentenció Ellacuría.
Y por primera vez, se equivocaba.

Pero Rodolfo y otro marcharon.
y los demás se quedaron
viviendo en los cristales rotos
porque a la madrugada del día previsto
del 16 de noviembre de 1989
miles de disparos se alojaron
en el césped, en el piso y en sus cuerpos.



seguir leyendo en iraultza

martes, noviembre 13, 2007

cuando leas mis palabras

Cuando leas mis palabras,
espero que, como a mi,
te colme de caricias,
de ternura y de esas
gotitas literarias que
cosquillean tu vientre
cuando acerco mis labios
a tu costilla izquierda.

O cuando estamos solos
haciendo lo de siempre
en esa cama que recuerda
los colores que dejamos
cuando hacemos algo parecido
a las locuras corporales
que los humanos
llamamos hacer el amor.

martes, noviembre 06, 2007

duermen

Duermen los avatares esta noche
me deja dormir la epidermis
equidistante del acordeón.

Duermen en mis manos
las caricias que se fueron
cuando marchaste el día de la nada.

duerme la epopeya en algún
sitio de mi memoria.
duermen mis canciones en
alguna guitarra que escondí en
el desván de mi exilio...
porque desafiné el día de la nada.

Duermen mis recuerdos
en mi memoria esa
que se achica a medida
que pasa el tren que me
lleve al sitio que no he vuelto.

Duermen tus besos en mis labios.
Duermen tus caricias en mi pecho
Duermen tus ojos en mis besos
y duerme tu sonrisa en mis lentes
mientras deposito cada noche
la energía vital que me hace
saber que, todavía, nos queda mucho
para amarnos mientras los demás duermen.

jueves, noviembre 01, 2007

Una frase, dos improvisaciones.

Si lo haces, tiene que ser, levemente tierno.


I

Despacio que las
palabras pasan
por mis pupilas
mientras mi cerebro
aglutina la esencia
de lo que expones.


II

Confieso que he visto
cómo te quitas la ropa
Y he de confesarte
que me hacen
cosquillas los pantalones.

martes, octubre 30, 2007

re-negao (recomiendo visitar)


Interesante blog, os invito a que le echéis un vistazo. Muy pocas veces hay personas que lejos de sus tierras empapan páginas virtuales, con su escritura, algo tan fácil y difícil de retratar como es el exilio. El re-negao logra captar, atrapar con sus escritos, todo aquello que tiene que ver con esa fuga desesperada y transparente que hacemos los que tenemos que salir de nuestras tierras.

En sus escritos
nos desvela realidades objetivas llenas de miseria y realidades menos evidentes como las subjetiva. De esas dos realidad parte el re-negao y nos vemos casi obligados a hacer un viaje a lo desconocido. Sin embargo, apunta y señala con mordaz escritura, la injusticia de esas partidas-salidas-huidas. Plasma la rabia interna que se vuelve loca y tiernamente visceral, los recuerdos muerden como serpiente nuestras memorias y, el re-negao, lo expresa de tal manera que no puedes pasar desapercibido esas realidades. Espero que disfrutéis de la lectura como lo he hecho yo con sus escritos.

lunes, octubre 29, 2007

el hombre cocodrilo

En el pueblo de los pájaros pintados corría la leyenda del "hombre cocodrilo" que solía visitar la plaza para dormir en las casas de cualquier vecino del río o en el parque junto a los bancos.

Una mañana, los hombres se reunieron para ver que era lo que tenía el joven que plácidamente dormía en el banco de madera en la plaza del pueblo. Tenía en su cabeza un sombrero de brillantes colores, y que a los del pueblo les irritaba sus ojos. Despacio se acercaron a él. El joven con harapos se tapaba la cara mientras dormía. Una luz brillante que despedía el sombrero penetraba las pupilas de los que poco a poco y con sigilo, se acercaban.

Cuando hubieron rodeado al joven, el más anciano, con un bastón, le hizo despertar. El joven despertó sin ningún sobresalto, les vio a todos, asustados. Y con voz suave preguntó - ¿Qué queréis de mí? -. El más anciano con las manos en los ojos le espetó - aparta el sombrero de nuestra vista que nos ciega la luz - . El joven replicó: - Vosotros no sabéis lo que veis. No es la luz la que os molesta. Esto que vuestros ojos decís que ofende, no es más que el temor que escondéis quien sabe en que sitio de vuestros cuerpos. Un niño que pasaba cerca del alboroto del pueblo, saludó al joven. Este le sonrío..., le lanzó el sombrero al niño y de un salto lo alcanzó y colocándoselo a la cabeza, se marchó.

Veis – dijo el joven -. Si vosotros no desconfiarais, la luz de aquél sombrero..., no les haría ningún daño. Tampoco al hombre cocodrilo que tanto le teméis y que viene a vuestro río le tendríais miedo, os lo aseguro. El anciano al oír las palabras y ver al niño que se alejaba saltando por la calle del pueblo, sintió cómo se desprendía lentamente de sus ojos, una transparente piel, igual que las serpientes al mudarla. Y el sombrero, su luz, ya no ofendía a sus ojos, la luz brillante, no existía. Mientras los demás del pueblo, increpaban al joven cuando éste se convertía en cocodrilo. Le perseguían tirándole piedras al arrastrarse por la plaza rumbo al río. El niño y el anciano despedían al joven que partía rumbo al río. Los demás, asustados apedreaban al hombre cocodrilo. Mientras el niño y el anciano del pueblo de los pájaros pintados marchaban, observando cómo dormía en el banco, el joven del brillante sombrero. Todo había sido un sueño.




Todos mis relatos, son, precisamente eso, relatos. Invenciones literarias, esas que nos hacen cosquillas cuando las escribimos, y, que al leerlas nos vuelven hacer cosquillas. Dejo, siempre, que cada cual saque sus propias conclusiones y, de vez en cuando, también, me gusta compartirlos. Y que escriban lo que les dicen..., porque como decía un amigo mío "todo punto de vista es la vista de un punto".

martes, octubre 23, 2007

nos hemos vuelto a dormir.

Somos tantos los que andamos solos, deambulamos de un mundo a otro, caminamos, nos cansamos, dormimos, y, ja, ja, ja, ja... volvemos a dormir.

Somos tantos los que escribimos solos, cantamos, desnudamos el viento, el aire deposita en nosotros el hálito cansino de otro exilio, y, ja, ja, ja, ja... volvemos a dormir.

Somos tantos los que andamos solos y escribimos el síndrome del cíclope adosado a nuestro costado, cansados, volvemos, y, nos quedamos dormidos en el regazo de una golondrina. Mientras las tórtolas se echan a volar y cagan sus gracias en nuestras manos. Nos limpiamos. Nos vuelven a cagar... las boñigas, seca el guano de otra mierda que se enreda en el cerebro y ya nadie nos despierta, y, ja, ja, ja, ja... nos hemos vuelto a dormir.


posteado hace unos meses, un año, casi dos años... que más da si lo vuelvo a compartir.

lunes, octubre 15, 2007

pienso en ti

Sé que eres hermosa, frágil, audaz, inteligente y sensual. Sé que eres muchas cosas y que yo a tu lado, soy testosterona intelectual que se apaga lentamente en tus brazos cuando pienso en que tú y yo, concretamos el tiempo y la distancia. Urdimos silenciosamente el magreo artificial de nuestros locos y concupiscentes cuerpos, nos derretimos precisamente cuando empezamos a nacer en nuestros brazos locos y exacerbados a nuestros encuentros rutinarios del amor. Por cierto, y perdona mi sinceridad, bajo tus piernas nacieron estos versos seudo-intelectuales, justo en el preciso momento en que tú decidías conmigo el final sinfónico del orgasmo.



pienso en ti


Pienso en el universo
Pienso en la materia
Pienso en el poema
Pienso en tus pechos...

Pienso tantas cosas
que veo a nuestra vía láctea
más diminuto que un quarks
y el universo cada vez más
se expande, tú entre mis piernas
aderezando nuestro encuentro.
cuando llego a ese
límite amoroso de tus pechos...

ya no pienso en ti
ni el universo, ni el quarks
porque me he convertido
precisamente
en eso que nosotros
llamamos nada.

martes, octubre 09, 2007

El pájaro y la pluma de color púrpura.

Aquí os dejo un pequeño relato, espero que lo lean y disfruten como yo, al hacerlo.


Los diminutos pájaros llegaron a la hora de siempre. Comieron su alpiste y volaron al norte a eso de las cinco de la tarde. Llegaban siete aves y entre ellas una que tiene entre las alas una pluma de color púrpura. Los demás son de un azul intenso.

En el pueblo corría la leyenda de un niño que vivió al final de la calle principal del pueblo, nació con una raya de color púrpura en el brazo izquierdo. La madre nunca supo a qué se debía esa mancha, ni los médicos y expertos sabían explicar tan curiosa raya. Nadie supo porque y cómo había aparecido en el brazo de aquél niño dicha mancha. Cuentan que el niño murió en los brazos de su madre cuando a penas tenía siete meses recién cumplidos, se cree que fue muerte súbita. Esa rara muerte que ocurre de vez en cuando a niños de pocos meses, para la gente del pueblo - la muerte - de aquel niño, siempre fue un misterio. La madre lloro, lloro... y el padre entró en una profunda depresión. Cuentan que el niño a los seis meses, ya decía sólo una palabra, volar. Un día él mismo fue el que dio a las aves el alpiste. Eso comentan los vecinos. Su madre lo puso frente a las aves, mientras ellas picaban su comida en su manito, dos aves se acercaron; Una le acaricio el brazo con sus plumaje, el otro se le posó en la cabeza, el tercero en el corazón.

Esa noche su madre cuando estaba a punto de acostarle en la cunita oyó un extraño crujido en el interior del pecho, como si algo se hubiera roto dentro, era su corazón, el niño cerró los ojitos y la luz que le iluminaban sus ojos se fue apagando lentamente. La madre al ver, que su hijo se había quedado dormido con una sonrisa entre los labios, en silencio le abrazo con toda sus fuerzas mientras el ruido súbito de un suspiro cerró la ventana de la habitación.

Ella sonrió, mientras una lágrima deslizábase por sus mejillas. Besó la frente del niño y notó como de la cabecita salía un hálito cristalino y un viento suave le acaricio sus cabellos. Mientras transparentes figuras se elevaban y extendían las alas llevándose del interior de su hijo, algo parecido a una nube. El dolor se fue convirtiendo en felicidad a la vez que desaparecían las imágenes de las aves, llevándose la nube cristalina y transparente.

Hoy los vecinos comentan que la madre tiene 112 años. Que las aves siguen llegando, y el pájaro que tiene la pluma de color púrpura sigue desde hace más de 95 años, a la hora de siempre, buscando el alpiste que todos los días - le da - a las cinco de la tarde, la señora que vive al final de la calle principal del pueblo.