Grité tu nombre en el púlpito de la vida
llamé al número que tiene el silencio
y por más que llamé tu voz no se oyó
ni siquiera en letras, adiós...
¡y no me molestes más!, parecía decir tu silencio.
" no me pregunten quién soy, ni si me habían conocido, los sueños que había querido crecerán aunque no estoy..."
Grité tu nombre en el púlpito de la vida
llamé al número que tiene el silencio
y por más que llamé tu voz no se oyó
ni siquiera en letras, adiós...
¡y no me molestes más!, parecía decir tu silencio.
No hay razón para seguir amando como te amo, haciendo los malabares pertinentes y coloridos para llamar tu atención. No hay razón para que espere de tus labios, un beso y otro y otro. No hay razón para que siga imaginando mis manos por tu cintura desnuda y que atisbe el sobresalto de un deseo a dos bandas, ya no hay razón para que siga comiendo de tus pechos el silencio gemir de tu deseo. Porque mientras acentúo mis deseos en ti, que está bien de eso no hay ninguna duda, somos dos cuando hacemos que nuestros cuerpos hablen, griten, se digan las cosas necesarias para seguir inventado las conversaciones corporales de los seres animales.
Mientras me entrego a ti, no puedo vivir solo a tu lado, quiero estar a tu lado haciendo lo que más me impulsa a seguir siendo humano; el que siente, el que llora por una caricia, el que se conmueve por un niño que, a miles de kilómetros, se desvanece en los brazos de una madre sin que nos enteremos de cómo se cierran sus ojitos. No atino ni por un segundo a conjugar contigo el cántico amargo de la comedia, esa que vimos en nuestras calles cuando apenas éramos niños, y todavía sigue palpitando la miseria en millones de pies desnudos.
Sigue palpitando la muerte que silente colma los parabienes de quienes lo tienen todo y lo imponen todo. Esos bárbaros asesinos de sueños que deambulan disimulando un mundo imaginario para pocos, mientras millones de pies desnudos mueren silentes por culpa de una vida que otros imponen.
Me quedo aquí, con esos millones de pies desnudos, desde aquí lanzaré mis manos, mi voz y mi rabia para acunar con mis dos brazos a los millones de niños que silentes esperan a que los adultos hagamos de la vida, una vida y otra vida. Por esto y muchas más razones, quiero estar a tu lado haciendo contigo lo que tú y yo sabemos hacer cuando estamos tiernos, deseándonos e inventando con nuestros cuerpos posturas y acrobacias para sentirnos libres y amarnos y amarnos, pero quiero también que los niños puedan vivir en cualquier parte del planeta, y, que nos ofrezcan una tierna y dulce caricia antes de irse a la cama y verlos dormir como cuando en los brazos de sus madres, duermen. Un sueño y otro sueño.
Y los versos, tus versos, ¿Qué haces? ¿De dónde vienen? ¿De dónde ocurre esa interacción entre el tiempo y tú?... un silencio inundó mi entusiasmo, quise explicarle todo; el cómo viene ese verso esa palabra, esa melódica canción de la poesía. Pero no pude, cerré los labios y en un segundo los versos volvieron a salir; fluyeron, mágicos, silentes y los versos, versos son, y poesía.
Pronto estará el tiempo
suficiente, analítico y sencillo
para construir de la nada, todo
y hacer del todo, todos.
Un enjambre hermoso
de la comedia.
Todo es ponerse a escribir
y saldrán malabares literarios
versos o prosas eclécticas
que se parezcan un poco a la poesía.
Ya no escribo
solamente suspiro con las letras
y aviento a la pantalla
un mar de palabras que las pintan
dejando atrás el silencio literario
que se parece a la poesía.




poema de amor III







Pasaba por el parque esta mañana pensando en el sueño que tuve con la vecina de enfrente. Porqué he soñado con ella. Si me habré fijado en ella dos o tres veces. Y porque soñé, y con ella. Habré pensado alguna vez que esta buena, cuándo fue la última vez que la vi, ¿ayer?.