para levantar la cabeza
todas las veces que haga falta.
¿Y para que sirve levantar la cabeza?
para saber que todavía existimos
y que la dignidad no está rota.
¿ Y para que sirve la dignidad?
para que sepan que seguimos
siendo nosotros, los que luchamos
por nuestras ideas.
¿Y para que luchamos por nuestras ideas?
para transformar aunque sea un poquito
este mundo en el que nos ha tocado vivir.
¿Y para que queremos cambiar este mundo
en el que nos ha tocado vivir?
para que nuestros nietos tengan
lo que nosotros debemos cuidar
para que llegue a ellos, por lo menos
lo mucho que tenemos.
Mientras unos cuántos celebraban su entrega. Otros, millones se acercaban a mi casa y la casa de mi vecino que tampoco había aceptado las monedas. Mi amigo, otro amigo, también cerraba la puerta mientras en su casa su hermana servía comida a millones que necesitaban comer. -algo es algo - pensé. - pero no es la solución - volví a pensar. Al lado de ellos habían peces, panes, tortillas; arroz, frijoles..., libros, libros, libros... leían, comían y luchaban con algo que tenían en sus manos, que no pude distinguir por la claridad del sol que iluminaba sus mejillas y su dignidad.
Amaia, mi amiga que no conozco, y que no hacía mucho, había marchado al Perú, de vez en cuando miraba los pies descalzos de millones de niños y comprendía también, que las casas son necesarias.., ella sabe cómo hacer esas casas y sonreía al leer estas líneas. Mentras los caminos, las veredas y los ríos llevaran la dignidad en la mirada. Por algo se dice que realmente hay utopía, y también hay cabrones que se dejan seducir por unas cuantas monedas de plata y oro.
