martes, junio 13, 2006

El niño y la anciana.

vida, cariño, y, viceversa.

Un niño pasaba cerca de una anciana, la mira fijamente, y ve en el rostro de la anciana su misma imagen...- ¿puede ser posible? – se pregunta. Se acercó para saber si eran ciertas las líneas de su imagen que, la anciana, en su cara mostraba. El niño acaricia las arrugas, una a una. Ella tiembla de ternura, las caricias le atrapan su cuerpo cansino por esos diminutos dedos refrescan de amor el rostro olvidado por el tiempo. La anciana llora, el niño, llora, sonríen y se abrazan... Se confunden en un abrazo hasta desaparecer de la acera. Nadie se percatan de que en ese sitio hace dos segundos había una expresión sincera de ternura.

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