viernes, junio 11, 2010

compartiendo historias

Es una historia que he encontrado leyendo, como siempre, a Leonardo Boff. Transcribo sólo la historia, merece la pena leerla, y sobre todo compartirla.

Tal vez una historia de los maestros espirituales antiguos nos aclare el sentido de esta pérdida que se transforma en ganancia.

«Había una vez un muñeco de sal. Después de peregrinar por tierras áridas llegó a descubrir el mar que nunca antes había visto y por eso no conseguía comprenderlo. El muñeco de sal le preguntó: «¿Tú quien eres?» Y el mar le respondió: «Soy el mar». El muñeco de sal volvió preguntar: «¿Pero qué es el mar?» Y el mar contesto: «Soy yo». «No entiendo», dijo el muñeco de sal, «pero me gustaría mucho entenderte. ¿Qué puedo hacer?» El mar simplemente le dijo: «Tócame». Entonces el muñeco de sal, tímidamente, tocó el mar con la punta de los dedos del pie y notó que aquello empezaba a ser comprensible, pero luego se dio cuenta de que habían desaparecido las puntas de los pies. «¡Uy, mar, mira lo que me hiciste!» Y el mar le respondió: «Tú me diste algo de ti y yo te di comprensión. Tienes que darte todo para comprenderme todo». Y el muñeco de sal comenzó a entrar lentamente mar adentro, despacio y solemne, como quien va a hacer la cosa más importante de su vida. A medida que iba entrando, iba también diluyéndose y comprendiendo cada vez más al mar. El muñeco de sal seguía preguntando: «Qué es el mar?». Hasta que una ola lo cubrió por entero. En el ultimo momento, antes de diluirse en el mar, todavía pudo decir: «Soy yo».

Se desapegó de todo y ganó todo: el verdadero yo.

5 comentarios:

  1. Anónimo3:21 p. m.

    Edificante historia , la recordaré .


    Aunque no deje rastro sigo pendiente de cada verso tuyo. Un saludo y cuídate

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  2. Sigue compartiendo historias, no siempre podemos ser verdaderamente nosotros mismos, pero tú, sí, tú si lo eres... mi abrazo

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  3. la sal y el mar...
    el barro y mi río...
    el río que se funde en el mar, en un abrazo gigante y bonito...
    todo es desapego, sin perder identidad pero juntos...

    pero es difícil animarse a poner el pie junto al agua... es difícil...
    ...quizás al hombre de sal le faltó una mano amiga de otro hombre de sal que le diera el coraje de hacerse a la mar

    se me viene a la mente la imagen del sitio en que el río de la plata se funde con el atlántico y cómo se ve la integración lenta pero segura, en ese instante seres de barro se unen a los seres de sal, morenos y blancos, dulces y salados, sin distinción... unidos por las manos de agua, que no tiene color ni sabor, que sin barro y sin sal no serían nada...

    somos porque somos-con-otros... y en ese ser-con-el-otro es que somos yo
    gracias txanba por compartir esta historia y ser-con-nosotros, ser-conmigo, ser-con-todos
    :)

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  4. “Ser yo, es lo único que me sale bien”
    Precioso relato compartes hoy besitos y mi abrazo

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  5. Preciosa historia. No conocía a este escritor, gracias por acercármelo. Besos mil!!!

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