Me concentro en el silencio
me veo en la nada
de seguir siendo nada.
Atravieso el espantapájaros
de un rascacielos
y lo derrumbo silenciosamente
con mis pensamientos mal sanos
de la serpiente emplumada.
Me intuyo díscolo
impaciente,
y continúo con el verso
que delate mi inhóspita
canción desafinada del amor.
Mi rebeldía es sediciosa
iconoclasta y hasta perversa
pero me gusta sentirme
por momentos, un demonio
que se desnuda
con la mística de una
sabiduría animal
de la que estamos hechos
los seres mundanos.
Notable!, gracias por invitarme. En esta mañana he leido con apuro, pero no por ello he disfrutado menos. Volveré.
ResponderEliminar